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La zona del Mar Muerto fue, con los avances de los Procesos de Paz, uno de los objetivos de desarrollo económico y turístico centrales de Jordania, Israel y la Autoridad Palestina.
Los programas, que se han instrumentado, son variados. Tienen en común, casi todos, el cambio ecológico - cultural, con modificaciones en el entorno de vital importancia mundial.
Hay, en sus alrededores, cerca de 2000 habitaciones hoteleras, construidas por Jordania, Israel y la Autoridad Palestina y en el futuro está programada la construcción de unas 30.000. Con que, solo la mitad se llevasen a cabo, el paisaje se modificará. Y no sólo por la construcción hotelera sino por las carreteras, depósitos de basura en las desembocaduras, estructuras de esparcimiento y comercio.
Para analizar las proyecciones de ese desarrollo, especialistas y organizaciones de conservación del medio prepararon documentos base, en los que se evaluaron diferentes posibilidades y se consensuaron distintas propuestas. Paralelamente comenzó, la evaluación de una posible lucha social para frenar los proyectos que, para muchos, deberían mudarse hacia regiones menos sensibles, acotando su alcance. Cuando hablamos de proyectos de desarrollo nos referimos a una construcción, a lo largo de la costa o un poco más al norte. Desde el punto de vista geográfico y ecológico, hay que pensar la zona como una unidad (incluyendo las laderas del este del desierto de Judea y del oeste de las colinas de Moab, en el lado jordano). La organización internacional “Ecofis” (dedicada a la conservación del medio en Medio Oriente) determinó que, un sistema ecológico, si no se programa en común, corre el riesgo de perderse.
Documento sobre la política futura respecto al Mar Muerto
El Mar Muerto tiene importancia como centro industrial. Es fundamental en el mapa turístico del país e internacional. La incertidumbre, respecto a su futuro, es un tema social importante, especialmente por frenar el desarrollo de la infraestructura turístico industrial y de asentamiento en la zona.
El documento se ocupa de diversos temas. Entre otros; - ¿Qué se espera que suceda en el Mar Muerto y sus alrededores si no se toman medidas para frenar el descenso del nivel de agua?
- ¿Cuáles serían las proyecciones, de no mediar acciones gubernamentales?
- ¿Cuáles son las acciones efectivas, los programas económicos y legales para concretarlas?
Su preparación fue realizada por una Comisión, que incluyó representantes de la Secretaría de infraestructura, Secretaría de Calidad del Medio, Secretaría de Cooperación Regional, Ministerio del Interior, Turismo e Industria y Comercio, Consejo Regional Meguilot, Consejo Regional Tamar, Secretaría de Recursos Naturales y Parques, empresas del Mar Muerto y el representante de los Verdes.
El documento de política ambiental, entregado al Gobierno de Israel, propone líneas de acción política y un bosquejo de actividades. Su objetivo es consolidar una política de estado (con propuestas de reglamentos, legislación y aspectos legales internacionales requeridos para evitar daños y conservar el Mar Muerto y sus alrededores para aprovechar las bellezas del desierto y su potencial).
Proyecto “Conducto de la Paz” (2006) El Ministro de Infraestructura Nacional dijo: El Proyecto “Conducto de Paz”, es ejemplar. Conducirá a una acción regional y económica mancomunada con nuestros amigos jordanos.
El Banco Mundial informó al gobierno jordano y al Ministro de Infraestructura sobre el avance de fondos, entre los países aportantes, para organizar una revisión de contenidos del Proyecto “Conducto de Paz”. La suma requerida, para organizar esta revisión, es de 15 millones de dólares y demandará dos años. Hasta ahora, el Banco Mundial recaudó algo más de 10 millones de dólares y espera lograr el resto en los próximos meses.
Empobrecimiento de la situación del Mar Muerto - Soluciones posibles La sociedad toma conciencia de la importancia del canal Conducto de la Paz, comercializado por Jordania, con el apoyo de políticos israelíes, procura la opción más eficiente, desde lo económico y ambiental: construir sistemas de desalinización en la zona costera.
Como el Mar Muerto es el lugar más bajo del mundo, es un hecho que este es el motivo principal para concretar un lago maravilloso, cuyas cualidades y las de su entorno lo convertirán en algo único en cuanto a sus valores de paisaje, naturaleza, salud y patrimonio.
El mito bíblico y la cercanía a los Lugares Santos para las religiones monoteístas, le otorgan un enorme potencial en el área turístico-peregrino, con su rico folklore, supersticiones y curiosidades. Esto se enfrenta al Mar Muerto racional, fuente de gran valor económico, con sal y alquitrán. A sus orillas descansa el bello desierto, en el que crecían hierbas aromáticas exóticas y curativas, alabadas por los historiadores de la antigüedad.
Todo esto lo coloca como centro de interés mundial y candidato a la acreditación como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La conjunción de turismo desértico, ecología, salud y patrimonio, ofrecería una actividad económica importante y desarrollada, en lugar de la actual.
Potencial esperanzado: costo y pago Su potencial económico y valor es la base de programas de amplia significación económica. Pero, los procesos actuales generan un empobrecimiento ambiental grave. La mayor parte de las fuentes de agua, que afluían en el pasado hacia la laguna se dirigen hacia otros lugares; y, de lo que queda, se extraen cantidades de agua considerables apara la industria. Más del 94% del agua que otorga la naturaleza al Mar Muerto se la llevan los emprendimientos humanos. El déficit lleva a una reducción del volumen y, la disminución, agranda la concentración de sales; el descenso continuo del nivel (un metro por año) y el retiro de la costa.
Un ejemplo concreto eran los muelles que, antes, ataban los elementos de remo y hoy penden del aire o están lejos de la costa. Los paisajes se modifican. Parte de los fenómenos, naturales y únicos, desaparecieron y aparecen otros no tan positivos. Los daños ambientales y la imagen alejan la posibilidad de concretar el potencial, poniendo en peligro el futuro de asentamientos a su orilla. Los daños no son contrapesados con las ganancias humanas, pero el precio lo paga el que se asienta en la zona y el paisaje, la naturaleza, la ciencia y el patrimonio. Mientras tanto, en el Jordán mitológico, que saltaron nuestros antepasados para llegar a la Tierra Prometida, cuna de la religión católica, tiene una corriente débil y pobre de agua, que viene del Tiberíades.
El precio del descenso, frente a los beneficios, se evaluó, por primera vez, en el trabajo pionero de equipos interdisciplinarios, constituidos por gente del Seminario del Mar Muerto para la Investigación y el Desarrollo y el Departamento de Ciencias. El equipo debía determinar si era necesario el compromiso nacional para frenar el descenso del nivel y si, de qué modo, valía la continuidad del trabajo. En su lugar, surgió - como solución- el canal Mar Rojo- Mar Muerto, realizado por el gobierno de Jordania con el apoyo de políticos israelíes, “Conducto de la Paz”, olvidando otras opciones existentes, efectivas desde lo ambiental y económico.
Del siglo XIX hasta nuestros días: historia de la elevación El descubrimiento, a mediados del siglo XIX que, las aguas del Mar Muerto, son 400 metros más bajas que el Mediterráneo, generó la idea del aprovechamiento de la topografía en principio para el transporte y, luego, para la generación de energía hidroeléctrica. En 1899, el ingeniero sueco Bourcart, propuso conducir el agua del Mediterráneo por un canal, a través del valle de Jezreel y Beit Shean y, desde allí, sin perder altura, a lo largo del Valle del Jordán hasta el norte del Mar Muerto. En 1919, el ingeniero noruego Hiort expuso su idea de traer agua del Mediterráneo al Mar Muerto, a través de un túnel que pasase por debajo de los Montes de Judea. En 1944 se editó el libro de Lowdermilk, que combinaba generación de energía hidroeléctrica por acarreo de agua por los valles norteños, conservando el nivel del Mar Muerto y descendería por el desvío del Jordán.
La suba de los precios del petróleo, a comienzo de los 70 trajo, desde el pasado, la idea – para la creación de energía- del aprovechamiento de la diferencia de altura entre los mares. En 1974, el Ministro de Desarrollo de entonces, Haim Gavati, nombró una comisión, bajo la dirección del Prof. Ekshtein, para evaluar la factibilidad de la idea. La conclusión positiva llevó al nombramiento de una comisión asesora y directora del proyecto que realizó una “Evaluación previa del proyecto de ingeniería y costos”. En noviembre de 1977, una comisión, bajo la dirección del Prof. Neeman, evaluó seis opciones: tres alternativas de acarreo de agua del Mediterráneo a través de un túnel por debajo de los Montes de Judea (según Hiort, una ruta norte a través de los valles; según Boucart, y dos más la ruta Hedera-Valle de Jezreel) y la del Desierto-Mar Rojo. Esta comisión eligió la ruta Katif-Maale Yair, por conveniencia económica, ambiental y otras. El gobierno adoptó esa propuesta y creó una asociación del estado para la creación de la empresa. Si bien, la empresa debía, en principio, generar electricidad y conservar el nivel del mar, fue “sólo” un acompañamiento positivo. El proyecto se rescató con la baja, en los ochenta, del precio del petróleo.
A principios de los 90 se evaluó, otra vez, la ruta de Katif, la del norte y la del desierto y, en función de costo-beneficio, el aprovechamiento de la diferencia de alturas y la desalinización del agua, resultaba más ventajoso que generar electricidad. La propuesta fue de ósmosis invertida, a través del cual casi la mitad de la cantidad de agua podía ser apta para el consumo. La segunda mitades, agua con doble concentración de sal, con sales extraídas de la primera, podían ser utilizadas para estabilizar el nivel del lago.
¿Cómo se elige el proyecto que no sirve? En paralelo, y por medio de empresas extranjeras, comenzaron los jordanos a avanzar con su propia versión de rutas en el desierto y generaron reacciones, por parte de los israelíes, responsables de los acuerdos de paz. El objetivo era la desalinización de 851 millones de metros cúbicos de agua por año, cuyo tercio correspondería a Amman y un tercio a la Margen Occidental y al Negev.
En 1966, a pedido del Ministerio de Relaciones Exteriores, congregó el Dr. Beit, Director de Ciencia de la Secretaría de Infraestructura y un gran equipo de expertos para analizar el proyecto. Hubo dudas y, frente a las alternativas se determinó que era gigantesco y caro, lleno de amenazas ambientales, extendido a lo largo de más de 300 kilómetros, con diferencias de altura de cerca de 1400 metros. Además la desalinización en la costa del Mediterráneo resultaba extenuante.
De encuentros con colegas jordanos se ve que, en el orden de preferencias jordano, generar agua potable sin depender de Israel, está por encima de lo racional en cuanto a lo económico, ambiental y regional. Además, existe el beneficio, que se obtiene en la ocupación de mano de obra y en el desarrollo de un mega-proyecto en territorio jordano. La colaboración, fuera de las fronteras, implica sostener la estabilidad a ambos lados, a condición de que se conduzca según medidas económicas y ambientales. Sus enemigos son la desconfianza y el ego nacional.
Es posible que el Banco Mundial, que financia la investigación de factibilidad del proyecto, no lo encuentre apto, al igual que la Secretaría de Comercio japonesa, interesada en la financiación. Pero, hasta que concluya, se perderá tiempo y dinero, nada fácil de reponer.
Mientras tanto, el nivel del Mar Muerto baja. Si el interés regional, la situación del Mar Muerto y la concreción de la paz, interesa a los israelíes que apoyan el proyecto “Conducto de Paz”, deben actuar en un análisis paralelo de otras alternativas.
¿Es acaso un canal de agua la visión total? Un canal que una la desalinización con la conservación del nivel del Mar Muerto, podría ser la opción vencedora o una solución concreta en el estilo “la menos mala”. El funcionamiento exitoso de la unidad desalinizadora, en la costa de Ashkelon, brinda 100 millones de metros cúbicos. Dentro de cuatro años, la construcción de otras unidades acrecentará el alcance a 310 millones de metros cúbicos anuales, a precios lógicos, con bajos aumentos y en corto tiempo, mucho más que un canal de agua.
Una ampliación significativa de la desalinización, con costos que bajan con el tiempo, y la suba en la cantidad de agua producida, modifica el agua que se extrae del Tiberíades hacia el conducto central del país, liberada en el Jordán y hasta se la hace fluir por el conducto central, en sentido contrario, completando y reconstruyendo el Jordán y frenando el descenso del nivel del Mar Muerto. La alternativa más eficaz del canal de agua es que dejará al Jordán como un canal de agua bajo y nulo, enterrará la posibilidad de desarrollo de un lugar de peregrinaje activo y traerá, al Mar Muerto, unos 60 millones de toneladas de sales disueltas, por año.
La construcción de estructuras desalinizadoras en la costa tienen un costo ambiental, cuya condición es la utilización de combustible, como fuente de energía y la dependencia del juego de precios, frente a la utilización de la gravitación de canales de mar. Pero esos precios se abaratan por la conjunción de las estructuras desalinizadoras con las estaciones de fuerza y el uso de sus aguas congeladas.
Existe una ganancia ambiental y de seguridad en las líneas de suministro de la unidad de desalinización, frente a los centros de consumo, en lugar de un proyecto central y doble. Desde el punto de vista del sistema del Jordán, frenar el descenso del Mar Muerto a partir de un renacimiento, es la solución más cercana a la situación original y, también, la más deseada si fuera posible.
Hidrofobia El Proyecto “Conducto de Paz” convertirá a Israel en un país-fortificado rodeado de agua, imposible de sostener. El gobierno de Israel decidió adelantar el programa, compartido con el gobierno jordano, para la construcción de un gran canal de agua a lo largo de la frontera, desde el Mar Rojo hasta el Mar Muerto. El Programa “Canal de Agua” se manejó desde los tiempos de Hertzl y preveía, utilizar la baja altura del Mar Muerto en relación al Mediterráneo, y abastecer de electricidad con la fuerza de la caída de agua que fluiría del canal. Luego del establecimiento del Estado de Israel intentaron transformar el sueño en realidad. La esperanza fue abandonada.
En los últimos años se volvió relevante- cuando el beneficio económico e industrial pasó al nivel de “emergencia” por el estado catastrófico del Mar Muerto que se va secando- y hasta cambió su nombre por el de “Conducto de Paz”. La sequía creó un fenómeno, los Monstruos de los Cráteres, que amenazan con tragar la vida de todo lo que hay dentro. En contra de este programa se alzan protestas, por parte de los geólogos, dirigidos por el Centro Geológico de la Secretaría de Infraestructura que publicó una investigación, advirtiendo los peligros de ese proyecto, entre ello la aparición de bacterias, pedazos de yeso y un cambio en el color del mar, peligros de afectación del canal del río que transporta agua, a consecuencia de inundaciones y movimientos telúricos y goteo salino en aguas subterráneas.
Otras voces de protesta van contra la represión del canal, que incentivaría los avances de paz y colaboración entre los países. Como parte de este asunto se define que, para conservar la seguridad del Estado, hay que rodearlo de agua.
El sistema de defensa del estado de Israel cumple con la promesa dada a Abraham, nuestro padre, en el pacto con Dios: Desde el río de Egipto hasta el río grande, el Tigris; una palabra convertida en un objetivo sagrado: rodear al país con ríos y mares. Así se comprometió en la Guerra de Liberación, la frontera occidental con el Mediterráneo, y parte de la frontera norte a lo largo del Jordán y el Tiberíades. En la Operación Kadosh, se rodeo, por un tiempo, el Mar Rojo y la frontera sur y, en la Guerra de los Seis Días, se determinó que, el límite sur, iba ser fijo y le se le sumaría un límite marítimo, al este, desde Jordán hasta el Mar Muerto. En Iom Kipur (1973)terroristas atravesaron el canal. Israel se replegó, por la paz, a una frontera que no es un río (definida como Línea Azul). Paralelamente, en la guerra “Paz para el Galilea”, se determinó que, la frontera norte, fuera de agua, con el asentamiento definitivo a lo largo de la margen del río Litani en Líbano. Luego del repliegue inmediato y unilateral de Líbano, quedaron, para siempre, los límites destrozados. Sólo así, puede comprenderse la propuesta compleja de convertir al sur en el Eje de Filadelfia (desde la Franja de Gaza hasta el canal), y el deseo de retornar a cualquier precio a la línea del Litani, en la última aventura en Líbano, cuando ya se había decretado el cese del fuego.
En la “leyenda de Hertzl” el “canal de agua” pasaba por un camino, muy corto, desde el Mediterráneo hasta el Mar Muerto. Pero, en la “leyenda moderna” el canal, que unirá el Mar Rojo al Mar Muerto, es como el de las Cruzadas, que cerrará y encerrará al país y que penetrará dentro de las murallas fortificadas, rodeadas de ballenas y monstruos. El “Conducto de Paz” no transporta ninguna paz, aún cuando lo financie Europa. Para la paz, hay que sacar los blindados, bajar de los nobles caballos, llenar los agujeros con tierra y comenzar a conversar. De otra manera no conseguiremos ni 100 años de gobierno fortificado como los cruzados, aún cuando diez cruzadas lleguen en nuestra ayuda.
Tal vez el día en que la “Línea Verde” se convierta en la “Línea Azul”, llegará también la paz.
Eli Raz, del Centro del Mar Muerto para la Investigación y el Desarrollo de la Secretaría de Ciencia, explica por qué un canal golpeará más al mar agonizante.
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